Como comedores débiles, los guisantes hacen demandas bastante frugales en el suministro de nutrientes. Este aspecto es muy beneficioso para los jardineros aficionados conscientes de la salud, ya que pueden prescindir de los fertilizantes minerales. Tales preparaciones afectan el sabor de las verduras de todos modos.

Favorece el crecimiento y el sabor de los guisantes si le das abono de jardín cada 14 días hasta la cosecha. Si añades un poco de harina de roca primaria, favoreces los microorganismos del suelo circundante y por tanto la resistencia de tus plantas.
Debe abstenerse de dar fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, como virutas de cuerno (32,93 €) o estiércol de ortiga en el cultivo de guisantes. El nitrógeno permite que las hojas prosperen, pero a expensas del crecimiento de las vainas.